La esclerosis múltiple es una de las enfermedades más temidas en la actualidad, porque es una enfermedad que presenta síntomas muy graves que conducen a la muerte y porque aún no existe una curación conocida para esta enfermedad, como tampoco se conocen las causas que la provocan. Es una enfermedad degenerativa que afecta al cerebro y al sistema nervioso central.

La esclerosis múltiple afecta sobre todo a personas jóvenes (la mayor parte de los diagnosticados tienen entre 20 y 40 años) y a las mujeres en mayor proporción que a los hombres. Sus causas no se conocen, pero se cree que puede deberse a un virus o a la propia genética. Lo que sí es cierto que los brotes de la enfermedad suelen estar desencadenados por algunos factores en concreto, como la fiebre, las duchas de agua caliente o las épocas más calurosas del año.

Los síntomas de la esclerosis múltiples habitualmente aparecen en forma de brotes, en los que los síntomas se mantienen durante un tiempo (puede durar días o meses) y que posteriormente desaparecen o se reducen. Los síntomas más frecuentes son debilidad muscular, hormigueo o temblor en brazos o piernas, debilidad, falta de coordinación en los movimientos y mayor dificultad para realizar cualquier tarea cotidiana. Además, pueden presentarse otros síntomas como problemas de visión, mareos, pérdida de memoria, incontinencia urinaria o tristeza injustificada.

Aunque por el momento no existe un tratamiento conocido, sí es posible mitigar los síntomas y retrasar el avance de la enfermedad. Tanto es así que el porcentaje de personas que fallece a causa de la esclerosis múltiple ha bajado hasta el 10%, y que la mitad de las personas que reciben el tratamiento adecuado pueden pasar hasta 15 años sin que la enfermedad avance.