El seguro de decesos, se trata de una modalidad aseguradora muy arraigada y característica de nuestro país. Desde principios del siglo XX existe en España la cultura de aportar periódicamente una pequeña cantidad para cuando llegue el inevitable momento del fallecimiento y que todo sea más sencillo. Inicialmente, pequeñas agrupaciones, archicofradías o cualquier otro tipo de asociación de características similares constituyeron las raíces de lo que hoy es el seguro de Decesos. Incluso, gran número de estas entidades continúan hoy su actividad ofreciendo, a su manera, cobertura de entierro al fallecimiento.

El seguro de Decesos tiene una doble vertiente: por un lado, consiste en que la aseguradora se hace cargo de todos los gastos relativos al enterramiento de una persona. Desde gastos administrativos (certificados, trámites de pensiones, etc.) hasta el pago de elementos que acompañan a este tipo de siniestro: servicios fúnebres, gastos de sepultura, incineración, coronas, etc.
Pero, sin duda, el gran componente del seguro de Decesos es la prestación integral de todas las gestiones que conlleva un entierro, un servicio que la mayoría de asegurados es el que más valora, pues evita las preocupaciones y quebraderos de cabeza en un momento muy difícil para la familia del fallecido.

La cobertura clásica de decesos es el tipo de contrato más extendido y el que poseen la mayoría de las pólizas, especialmente las más antiguas. Incluye básicamente los servicios fúnebres por fallecimiento, y los gastos de sepultura, todo ello con las gestiones realizadas por la compañía aseguradora. A esta cobertura suelen acompañar complementos clásicos del ramo, como gastos por incineración, impresión de un determinado número de recordatorios, coronas de flores, e incluso la publicación de esquelas en los periódicos.

Opciones de contratación. La evolución del producto y, sin duda, la competencia entre las compañías por ampliar servicios y coberturas, hacen posible en la actualidad contratar de forma optativa, o incluso en el ‘paquete básico’ ofrecido por las aseguradoras, coberturas como:
Un capital de indemnización por fallecimiento o invalidez absoluta por accidente.
Asistencia en viaje.
Indemnización diaria por hospitalización.
Ayuda psicológica, etc.