Los seguros familiares de salud son uno de los productos que ofrecen las aseguradoras y normalmente antes de suscribirlo es normal que la aseguradora nos someta a un chequeo para determinar cuáles son las enfermedades preexistentes en caso de que las hubiera. Un seguro de este tipo puede ser sinónimo de familia feliz.
También suele ser necesario que los miembros de la familia que se van a incluir en la póliza tengan que rellenar una serie de cuestionarios, algunos de ellos muy extensos y en con los cuales la seguradora determinará que riesgos corre a la hora de tomar como asegurado a cada miembro de la familia. Estos cuestionarios pretenden recoger el árbol familiar al menos a lo que a enfermedades se refiere.
Se pueden dar casos inclusive que ante patologías muy graves la aseguradora se niegue a que algún miembro de la familia forme parte de una póliza colectiva que englobe a toda la familia. Además existen ciertas aseguradoras que no cubren según que enfermedades o tratamientos, como pueden ser enfermedades psicológicas, diálisis, oncología, trasplante ni tratamientos a la familia en el hogar.
La mayor parte de los seguros de salud familiar suelen tener un periodo de cadencia, lo que significa que hasta que ha pasado un periodo de tiempo mínimo, la familia asegurada no puede beneficiarse de su seguro médico. Es conveniente fijarse en cuanto duran esos periodos de cadencia debido a que si algún miembro de la familia tiene una enfermedad puede ser conveniente decantarse por un aseguramiento en vez de por otros.