Los seguros de salud privados en general ofrecen un servicio completo a los asegurados, donde se tratarán todos los asuntos de la salud, desde la prevención de enfermedades, hasta la curación de estas, o la minimización de sus daños al organismo.

En la mayoría de los casos, los asegurados contratan el seguro, aún cuando estan saludables, o desconocen que tengan una enfermedad y muchas aseguradoras, piden a los interesados que se realicen pruebas previas a la firma del contrato que garantizará el servicio médico al cliente.

Sin embargo, cuando la enfermedad está en el paciente antes de contratar el seguro médico, se puede complicar y encarecer el servicio que le ofrece la aseguradora. Dependiendo de la especialización o generalización en los servicios médicos de la compañía, puede resultar para el afectado más sencillo o difícil conseguir contratar el seguro.

Los síntomas que más difícil hacen la contratación de un seguro de salud son:

  • La diabetes: es una enfermedad que aparece con el paso de los años y afecta a un importante sector de la población. Esta enfermedad consiste en la incapacidad del cuerpo humano de fabricar insulina, por lo que los azúcares en la sangre no pueden ser llevados hasta las células y se necesita de insulina externa y un control exhaustivo para evitar problemas.
  • Asma: enfermedad crónica que consiste en la inflamación de las vías respiratorias, que impiden al afectado respirar con normalidad. En la mayoría de los casos, tienen que ir siempre acompañados de un inhalador.
  • Cáncer: pueden ser benignos o malignos, en el primer caso las operaciones quirúrgicas eliminarán las células cancerosas, y en el segundo, se necesitan tratamientos especiales de quimioterapia y/o radioterapia.
  • VIH: se contagia por la sangre y en la mayoría de casos, se contagian a traves del acto sexual. Es una enfermedad a la que aún no se le ha encontrado cura, pero a la que gracias a muchos medicamentos, el afectado puede llevar una vida relativamente normal.

Además de estos, también las enfermedades del hígado, del corazón, la hepatítis e incluso la hipertensión, pueden encarecer o hacer requerir al paciente la contratación de seguros médicos especiales para su situación.