A la hora de contratar un seguro de salud cada persona debe tener en cuenta cuáles son sus principales necesidades y las de sus familiares para elegir la póliza más apropiada. Aún así, si hablamos de la calidad de las pólizas, existe una serie de coberturas que nunca deben faltar en un buen seguro de salud:
- Medicina general y servicio de urgencias 24 horas son fundamentales en cualquier buena póliza, porque son coberturas que siempre vamos a utilizar.
- Es importantísimo disponer de un amplio cuadro de especialidades para que podamos resolver cualquier tipo de problema: ginecología (si en la póliza está incluida una mujer), pediatría (si en la familia hay menores), cardiología, dermatología, análisis clínicos, medicina interna, oftalmología, psiquiatría, neumología, geriatría, podología…
- Coberturas dentales. La mayoría de las pólizas la incluyen ya y suele ser la más utilizada, porque todos los miembros de la familia precisan al menos una consulta dental al año y la mayoría de los tratamientos no están cubiertos por la Seguridad Social.
- Hospitalización y cirugía. Una buena póliza de salud debe cubrir el tiempo que el paciente pase hospitalizado.
- Asistencia en viaje. No todas las pólizas la incluyen, pero resulta fundamental porque nunca estamos a salvo de sufrir una urgencia médica en el extranjero y un seguro facilita mucho las cosas.
- Ambulancia y atención en el domicilio para que las personas que no puedan desplazarse cuenten con todas las coberturas.
- Asistencia telefónica. Casi todas las aseguradoras cuentan con un número de teléfono 24 horas que pueda resolver cualquier duda o que ahorre más de una visita a urgencias.
- Segunda opinión médica nacional e internacional en el caso de las enfermedades más graves.
Tratamientos para enfermedades largas o duraderas: quimioterapia, rehabilitación, diálisis.