El envejecimiento progresivo de la población provocado por el aumento de la esperanza de vida y la mejora en los cuidados de salud está haciendo que sea muy frecuente encontrarnos con ancianos inmovilizados que precisan cuidados domiciliarios ya que, por el motivo que sea, no pueden desplazarse al centro de salud. Esto hace que desplazarse a prestar cuidados al domicilio del paciente sea un trámite diario en el desempeño del trabajo de enfermería en atención primaria.
Tradicionalmente los cuidados se han prestado en el domicilio, el ser humano ha nacido en su casa, ha padecido sus enfermedades en ella y ha muerto también allí. Pero poco a poco hemos ido creando una dependencia mayor para los cuidados en centros especializados (hospitales, residencias….) bien por necesitar asistencia sanitaria, bien por creernos en algunos casos incapaces de proporcionar los cuidados necesarios por falta de tiempo o conocimientos.
En nuestra comarca sigue muy arraigado el hecho de mantener a los mayores en el hogar familiar, donde han nacido, han crecido y han formado su familia. La convivencia abuelos-hijos-nietos es bastante frecuente, lo que proporciona un soporte importante para llevar a cabo los cuidados, favoreciendo el mantenimiento del mayor en el domicilio.
La atención integral que se realiza a la familia en los centros de salud se traslada en estos casos al domicilio, la enfermera no solo presta cuidados sino que realiza las labores de educación sanitaria al cuidador principal y al resto de la familia.
Algunos consejos para cuidar de la salud de los mayores en el domicilio:
– La atención en el domicilio ha de ser prestada por un equipo multidisciplinar, una atención integral tanto al inmovilizado como a la cuidadora, centrada en los cuidados necesarios y en la prevención de complicaciones.
– La profesión enfermera se basa en el cuidado allí donde la persona lo necesite, por ello los cuidados que precisa un anciano inmovilizado son proporcionados principalmente por la enfermería.
– La prestación de los cuidados ha de basarse en una valoración completa de las necesidades básicas del anciano inmovilizado y de su familia, la preparación de un plan de cuidados personalizado y no una mera actuación puntual a petición de la familia.
– La comunicación entre enfermera y cuidadora es la base de una actuación coordinada que va a favorecer la atención al anciano.
– La educación sanitaria es la base para que los cuidadores proporcionen unos cuidados de calidad.