Contratar un seguro médico que atienda eficientemente la salud del asegurado es una de las mejores inversiones que una persona puede realizar para garantizar e incrementar su calidad de vida, ante imprevistos que puedan surgir mermando su salud, ya sea con enfermedades que contraiga o por accidentes que sufra.
El hecho de que todos deberíamos tener un seguro privado médico para combinar con el sistema público es un consejo muy práctico para tener siempre donde acudir en caso de necesidad o urgencia, no obstante, las dudas se pueden albergar a la hora de decidirse que tipo de seguro contratar, pues la variedad existente en la actualidad es muy amplia y ofrece muchas posibilidades que garantizarán diferentes servicios y que a su vez manejarán precios distintos en la prima mensual que los asegurados deberán abonar.
Una de las primeras decisiones que se han de tomar para llevar a cabo es elegir entre la modalidad de seguro: que incluya todos los servicios en la cuota mensual: sin copago; o que el asegurado tenga que pagar una pequeña cuantía por cada atención sanitaria que reciba: con copago.
Sin copago: el servicio médico sin copago exige contratar diferentes coberturas que serán únicamente a las que se tendrá acceso y las únicas que brindarán atención médica al asegurado. Cuantos más servicios se contraten, más costosas serán las primas mensuales que tendrán que abonar.
Con copago: el servicio de copago ofrece una ventaja al asegurado respecto al sin copago. Pues tendrá acceso a todos los servicios disponibles referentes a la salud. La desventaja es que tendrá que pagar además de la cuota mensual (la que variará en función de la compañía aseguradora elegida, y el precio que deberá pagar como copago), una pequeña cantidad de la factura (el copago), que variará en función del precio del servicio que se ha solicitado.