La atención sanitaria es uno de los pilares básicos del llamado “estado de bienestar”, pues, además de cuidar de la salud particular de los ciudadanos, en su conjunto el sector sanitario contribuye
al progreso científico y técnico de un país, a su prosperidad económica y al incremento su productividad. En los próximos años se prevé que el impacto de este sector en la mejora de las condiciones sociales de los ciudadanos aumente, debido a la esperada mayor frecuencia en la utilización de los servicios sanitarios como consecuencia del envejecimiento de la población y de la cronicidad de las enfermedades.

En España contamos con un sistema sanitario de cobertura universal y gratuita, de financiación pública, que, a pesar de las dificultades, se conserva dentro de un alto nivel de calidad; complementariamente, los seguros privados proporcionan servicios y bienes en el mismo ámbito, y colaboran con el sistema público favoreciendo la sostenibilidad y eficiencia de este, ya que reduce sus necesidades y descarga los servicios sanitarios de los usuarios.

Los seguros médicos privados han experimentado una gran evolución durante las últimas dos décadas, mejorando notablemente en aspectos tan importantes como sus propias coberturas o las posibilidades de contratación, pero también en la gestión de las asistencias sanitarias y los tratamientos, o en la incorporación de los medios tecnológicos, para ofrecer cada vez mejor atención al cliente. Un cliente exigente que quiere disfrutar de mayores ventajas (mejor atención, acceso directo al especialista y rapidez en sus tratamientos, básicamente) respecto a las prestaciones sanitarias del Sistema Nacional de Salud.

Hay que considerar que casi la totalidad de los usuarios de un seguro médico privado están pagando dos veces por una misma contingencia: su cobertura sanitaria. Por lo tanto, algo importante deben de percibir o valorar cuando están dispuestos a ello. La confianza se une a la comodidad y a la rapidez, estimulando un trato más personalizado y humano, que en este ámbito es fundamental.

Por todo ello, y hablando en términos generales, los seguros médicos se asumen hoy en día no como un sustituto de la Seguridad Social, sino como un complemento que aporta valor añadido ante determinadas necesidades de un ciudadano que cada vez valora más el cuidado y la prevención de su salud. Respecto a las aseguradoras y entidades relacionadas, la opinión pública también las percibe de manera diferente y favorable: son especialistas, ágiles en sus procesos, facilitadoras, amigables, innovadoras tecnológicamente y muy orientadas al cliente.