La gran mayoría de los seguros médicos establecen un periodo de carencia en determinadas coberturas. ¿Qué quiere decir esto exactamente? El periodo de carencia es el tiempo que transcurre desde que contratamos un seguro médico hasta que podemos hacer uso de algunas de sus coberturas.
El objetivo de un seguro médico no es cubrir el tratamiento de una enfermedad en concreto, sino ofrecer al asegurado la más amplia atención médica en todos los aspectos de su vida, comenzando por cuando está completamente sano e incluyendo a partir de aquí cualquier problema de salud que pueda surgirle.
Los periodos de carencia se establecen precisamente para que los asegurados hagan un uso correcto de su seguro y no la contraten con la única finalidad de lograr un ahorro en el tratamiento de una enfermedad en concreto.
No todas las coberturas tienen periodo de carencia, sino que son una minoría las coberturas reflejadas en la póliza para las que hay que esperar, el resto pueden utilizarse desde el primer día de vigencia del seguro.
Las coberturas que habitualmente cuentan con periodo de carencia son:
- La asistencia al parto. Suele ser de 10 meses, por lo que la futura madre debe contratar su seguro médico antes de quedarse embarazada.
- Para el resto de pruebas médicas relacionadas con el embarazo (amniocentesis…) el periodo de carencia se suele reducir a 6 u 8 meses.
- Intervenciones quirúrgicas. La carencia suele ser de 6 meses.
- Trasplantes. Normalmente es necesario esperar alrededor de un año para que la compañía lo cubra.
Estos periodos de tiempo son orientativos, ya que cada compañía establece unos periodos de carencia distintos. Es posible encontrar algunas pólizas médicas que no tengan ningún tipo de periodos de carencia, pero siempre serán mucho más caras.