Un seguro médico es fundamental para una mujer embarazada, ya que durante este periodo de su vida las visitas al médico serán mucho más frecuentes y las pruebas a las que se tendrá que someter serán también numerosas. Igualmente importante es que el seguro médico de una mujer embarazada cubra el parto en un centro médico cercano a su domicilio.
El principal inconveniente de un seguro de salud que con las coberturas de embarazo y parto es que la mayoría de ellos cuenta con un periodo de carencia que suele ser de 10 meses. Es decir, que la mujer debe contratarlo antes de estar embarazada.
Nuestro consejo es que, si piensas tener un bebé, contrates tu seguro poco antes del momento en el que comienzas a buscar el embarazo, así evitarás que el periodo de carencias te suponga un problema y evitarás también pagar esta cobertura demasiado tiempo antes (no tiene sentido que contrates un seguro de este tipo si piensas tardar un par de años en tener a tu hijo).
Algunas compañías ofrecen seguros médicos para embarazadas con un periodo de carencia inferior (normalmente 6 meses) o incluso sin ningún periodo de carencia, pero en estos casos el importe de la prima del seguro es mucho más elevado.
Un aspecto muy importante es que la madre o cualquier otro familiar debe comunicar a su compañía de seguros el nacimiento del bebé en el menor plazo de tiempo posible. Esto es aconsejable porque desde el momento en el que la compañía conoce el nacimiento, el pequeño comienza a disfrutar de las mismas coberturas que el resto de su familia. Si el nacimiento no es comunicado y el bebé precisa recibir atención de urgencia en centro privado la compañía no se hace cargo al no tener noticia de la existencia de un nuevo miembro de la familia.